
No existe el amor,
o bien existe entre sus manos,
las mismas manos que sostienen la lanza del final,
el filo que terminara con este corazón crucificado,
con el corazón coronado por los pecados sin orgullo,
pero ahí esta curando las cicatrices que no paran de sangrar,
entre sus manos el elixir de las heridas,
en sus palmas el arma de mi desgracia,
el mundo,mi mundo entre sus dedos,
el principio y el final jugando sobre la cuerda,
la paradoja es el precio,
el irónico coste del ser perfecto en mi cama,
en mi vida,
el coste es la misma burla al amor,
mi luz es el saldo que debo,
el que pagaré cuando dejé de sostenerme,
sabía que era la última vuelta a este mundo,
si lo sabía,
elegí mi baraja con cuidado,
vivir o morir,
morir de amor,
apostarlo todo una vez más,
por última vez,
la vez que valga la pena por todas las demás,
que purifiqué mis pasados,
y aquí caí entre los brazos del angél de la lanza del destino,
mi destino.